Este miércoles hemos hecho frente a las altas temperaturas porque la cita merecía, y mucho, la pena. Veníamos a un espacio en el que siempre nos hemos sentido como en casa, aceptados, valorados, comprendidos y queridos. Un lugar con unas personas que nos dieron la oportunidad de demostrar nuestras capacidades laborales, nuestro compromiso y nuestra profesionalidad. Pero esta vez no veníamos a trabajar, veníamos a ser parte de la fiesta de fin de curso organizada en el Centro Residencial Docente de Ourense. Y no solo nos hemos divertido de lo lindo, nos hemos sentido parte de la fiesta. Así que gracias por una tarde tan especial en la que no solo hemos compartido diversión sino que hemos dado un paso más para construir, junto/as, una sociedad inclusiva que no es ni más ni menos que una sociedad de personas por encima de todo.
Como siempre, salvo contadísimas excepciones, somos muy puntuales. Así que a las 19,30 ya estábamos preparados para disfrutar de lo que se presumía una tarde de risas, sudor, más sudor y más risas. A Iván, Elena, Rosa, Miguelín, Juan y María José se sumaron Eva, Elena, Manolo, Begoña y un poco más tarde Miguel, porque él nunca perdona una tarde de entrenamiento. Comenzamos con la petanca. Iván es un experto, pero como ocurre tantas veces la suerte del principiante dio algunas sorpresivas victorias a Elena. Hubo de todo, tiros atinados, tiros que casi vuelan fuera del recinto… pero lo importante era calentar motores. Y lo hicimos … y al hacerlo salió a relucir el gen competitivo de las hermanas Loureiro, dicen las malas lenguas que les viene de vía materna.
Tuvimos que hacer un descanso, pero quién se resiste a demostrar su fuerza cuando se piden manos para el juego del tira y afloja o, como se dice en muchos lugares, de la sogatira. Tenemos que reconocer que habíamos depositado muchas esperanzas en nuestros compañeros Iván y Miguel pero … no pudo ser. Y de ahí, eso sí tras otra necesari pausa de hidratación, nos fuimos al brilé. Ni en el mejor de sus sueños Begoña llegó nunca a imaginarse ser la última eliminada de su equipo.
El esfuerzo tuvo su recompensa, y pudimos reponer fuerzas con unos exquisitos pinchos que nos alimentaron el cuerpo y el alma y que nos hizo sentirnos todavía más en casa, poniendo el broche de oro a una inolvidable jornada de convivencia, alegría e inclusión. Pero más allá de esta jornada fantástica, queremos aprovechar este momento para expresar un agradecimiento mucho más profundo y sentido.
Gracias de corazón a Fran y Eugenia, director y jefa de residencias, por su confianza, su cercanía y su manera de entender la inclusión no como una palabra bonita, sino como una realidad que se construye cada día con hechos, oportunidades y respeto. Gracias también a todo el personal del centro, por abrir siempre las puertas con cariño, por valorar nuestras capacidades y por hacernos sentir parte de algo importante.
Y, por supuesto, gracias a todos los residentes, porque cada experiencia compartida con vosotro/as nos ha dejado aprendizajes, momentos inolvidables y la certeza de que la inclusión verdadera nace de convivir, colaborar y crecer juntos.
Durante todos estos años nos habéis permitido demostrar que las capacidades no tienen etiquetas, que el trabajo en equipo derriba barreras y que cuando se ofrecen oportunidades reales, las personas pueden mostrar todo lo que son capaces de aportar. Para nuestro equipo ir a trabajar a La Laboral es un orgullo porque reciben cada vez que cruzan la puerta (por cierto, en donde están en una preciosa foto-mural que se hicieron con Fran el día de la inauguración de nuestra nueva sede) un ejemplo de humanidad, igualdad y compromiso social.
Esta tarde es un recuerdo más para nuestra mochila inclusiva. Nos sentimos orgulloso/as de ser parte de una apuesta comprometida con la inclusión. Ojalá podamos seguir compartiendo muchos más momentos de diversión, respeto, compañerismo y de esfuerzo compartido por construir un mundo mejor.
Gracias por regalarnos una tarde fantástica, pero sobre todo ha sido por ayudarnos a escribir otro capítulo inolvidable de un camino de compromiso con las personas con discapacidad intelectual que nos hace crecer a todos.
Abrimos y cerramos el vídeo que acompaña estas palabras con dos imágenes con un gran significado. La primera, una foto de familia con algunos de los residentes (de ahí los corazones en sus rostros) cuando recibimos un diploma de agradecimiento por nuestro espíritu participativo en los juegos de la fiesta. Y la última, cuando al día siguiente entregamos a Francisco García (para lo/as chico/as Fran) una tarjeta de agradecimiento por el cariño que hemos recibido estos años de quien va a dejar de ser el director de CRD Ourense. Gracias y un abrazo inclusivo. Sabemos que seguirás siendo ejemplo de cómo construir un mundo equitativo, de personas por encima de todo.
No te pierdas este vídeo. Tiene de todo, risas, calor, agotamiento, diversión, competitividad, ganas de ganar, ganas solo de participar… Pero sobre todo, tiene inclusión.
https://youtube.com/shorts/CaPScoNxSpA?feature=share
