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Estimado Sr. Alcalde:

Han pasado más de dos meses y todavía permanece en mi cerebro y en mi corazón su
emotivo discurso de firme, decidida y comprometida apuesta por la inclusión laboral de las
personas con discapacidad intelectual. Sus palabras fueron respondidas con sinceros
aplausos de agradecimiento y reconocimiento por los numerosos representantes del mundo
de la política, empresa y tercer sector que abarrotaron nuestra sede para acompañarnos en
la jornada Una década sembrando inclusión. También le aplaudimos las familias y las
personas con discapacidad intelectual que trabajamos desde Adido y su CEE Aspamadis.

Aquel día me llené de esperanza cuando reconoció la importancia de apoyar a las personas
con discapacidad intelectual. Y me hizo sentir un presidente, pero sobre todo un padre,
orgulloso de un equipo que realiza “o seu traballo de maneira exemplar” porque son
“profesionais responsables, amables, constantes e disciplinados”.

Hoy me resulta curioso, por no decir instructivamente descorazonador, que la misma
persona que pronunció tan conmovedor discurso inclusivo rescinda el contrato con ese
elogiado grupo de trabajadore/as. Ha hecho realidad el refrán “del dicho al hecho hay un
trecho”.

¿Poner fin a nuestra relación laboral es su forma de llevar a la práctica su discurso
inclusivo? ¿Apostar por un contrato más caro es su forma de dignificar a las personas con
discapacidad intelectual? ¿Así es como da ejemplo a sus convecinos de político dispuesto a
construir juntos un mundo más justo?

Estoy de acuerdo con usted en que “unha sociedade mídese por como coida, integra e
valora a quen máis o necesita” y que las instituciones deben seguir avanzando, con políticas
inclusivas, financiamiento estable, colaboración leal y confianza mutua. A lo mejor debería
revisar qué son políticas inclusivas, financiamiento estable, colaboración leal y confianza
mutua.

Con la sala llena aseguró que “cando unha persoa con discapacidade intelectual ten unha
oportunidade, non só gaña esa persoa; gañamos todas e todos”. Pero al apagarse los focos
prefirió que ganar, lo que se dice ganar, ganaran otros. Y al quitarnos esa oportunidad,
perdemos todos: las familias, las personas con discapacidad y la sociedad.
Nuestro/as ejemplares trabajadore/as no volverán a Toén. Les diremos que no por su culpa.
Ello/as estuvieron a la altura. Y lo estarán siempre, porque nunca pierden las ganas de
demostrar sus capacidades. Sus familiares estaremos a su lado. Y sepa que nos
levantamos de esta caída con la esperanza de que las decisiones concuerden con las
palabras.

Manuel Martín González, presidente de Adido y Aspamadis y, por encima de todo,
padre de Rosa

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